Tenemos un cambio, pasamos de libros con contenido, más bien históricos, de historias complejas a la frivolidad pura. Pero todo es literatura y todo merece ser leído y comentado.
Y no había oído de esta historia best seller hasta que un día en la Universidad, una amiga me oyó decir que me gustaba mucho leer y me preguntó si había leído algo de la saga. Siendo sincera, no la conocía ni de nombre, así que me compré el primer tomo.
Siempre me he reconocido como una persona soñadora, imaginativa y romántica, que todavía sueña con príncipes azules. Es por esto que Crepúsculo de Stephenie Meyer me cautivo cuando empecé a leer. Era romanticismo puro, miel y más miel que se derramaba por cada página, un hombre de ensoñacion para cualquier mujer. Edward parecía simplemente perfecto, se enamoraba de una humana como cualquiera, Bella, la que no tenía nada de especial y era encantador bajo cualquier punto de vista. Resumiendo, lo devoré.
(Si no quieres saber qué pasa en el libro, no sigas leyendo...ya avisé!)
Pero al terminar, y entre la vorágine por conseguir el siguiente tomo, noté cierta desazón en mí. La historia era perfecta, sí. Él lo dejaba todo por ella, enfrentaba a su familia y al mundo por el derecho de quererla y a pesar de su perfección, tenía miedo de no ser correspondido. Ella había notado desde un comienzo que no era normal, descubre que es un vampiro y no le importa, y es capaz de enfrentalo todo por el amor de Edward. Ella se pone en peligro por él y casi pierde la vida, pero él la salva heróicamente. Y terminan felices, comiendo perdices.
Pero es todo demasiado perfecto. Y eso que lo dice alguien cuyo segundo nombre es elampagosa, que disfruta con todo lo cursi. Edward no es creíble, es demasiado pasivo, demasiado comprensivo, demasiado perfecto, demasiado preocupado. Es DEMSIADO. Y Bella, bueno, su torpeza es excesiva, su falta de sorpresa y miedo frente a la condición de vampiro de su novio es realmente fantasiosa y la pasividad frente a lo que hace Edward es irreal. A ver... ¿

qué persona cuerda en este planeta responde con indiferencia y nada de escepticismo frente al hecho que un compañero sea vampiro?
Creo que Meyer comete el error de simplificar todo en demasía, de caer en lo burdo en el relato y en los personajes. Las mujeres no somos tan pasivas, tan perfectas...y creanme que los hombres tampoco!¨Creo que el mérito habría sido mucho mayor si hubiese conseguido una historia igual de romántica pero con personajes creíbles, más sólidos y consistentes, y con los pies más en la tierra. En fin, un libro que, admito, he releído pero que cada vez me deja un sabor más amargo que dulce en la boca.